martes, 11 de enero de 2011

Como empezamos nuestra experiencia



Sofía, mi esposa


Yo le insistía mucho a mi esposa de que deseaba verla con otro hombre. Tal vez esta preferencia sexual se dio por mi gusto por el porno. Siempre he sido voyeurista y pienso que eso me llevo al gusto de ver a mi esposa con otros hombres y mujeres.

Aceptó ir a un sitio en donde proyectan películas porno. Al entrar varios hombres se interesaron en mi bella esposa y se sentaron a nuestro lado.

Después de unos minutos de proyección los tipos se bajaron sus pantalones y tenían sus penes duros. Uno de ellos era bien dotado. Comentamos el atrevimiento de los hombres y ella comentó el tamaño del pene del hombre que estaba a mi lado. “está grande” me dijo.

Poco a poco fui acariciando la vagina de mi esposa por encima del pantalón calentándola poco a poco. Después de un rato ya le acariciaba su vagina directamente. Estaba mojadita. Saque mi pene y tomé una mano de mi esposa para que me masturbara, yo estaba muy caliente.

El tipo a mi lado me pedía que si lo dejaba participar y yo no prestaba interés.

Le pedi a mi esposa que me lo chupara y ella accedió ya que le gusta mucho. Tome su mano y la coloque en el pene de mi vecino. Mi esposa no dejo de chuparme y entre tanto, masturbaba a nuestro nuevo amigo.

Se levanto un poco para descansar y me dijo que el tipo tenía una verga muy rica. El tipo se masturbaba y mi esposa no dejaba de mirarlo. “Te gustaría chupar esa vergota” le pregunte a mi esposa. Ella me respondió que si. Que quería sentirla en su boca.

Le dije al tipo que alquilara una cabina privada y nos esperara allí. El tipo de inmediato se puso de pie y cumplió con mi solicitud. Al rato estábamos los tres en la cabina.

Mi esposa se sento en medio de los dos y nos masturbaba simultáneamente. Ella y yo nos besábamos apasionadamente, los dos estábamos muy excitados.



Le dije: “Dale mami, complace tu boquita”. Y de inmediato empezó a lamer y chupar su delicioso manjar. Yo la masturbaba llavandola rápidamente a un espectacular orgasmo. Ella chupaba con mucha pasión al amigo desconocido disfrutando del momento.

Nuevamente se levanto para descansar y me dijo que quería meterse esa cosota. Le pase un condón al tipo mientras mi esposa se acomoda en cuatro patas sobre el sofá. Al tener puesto el condón el tipo lentamente enterró su gran verga en la vagina de mi chica. Ella gemía deliciosamente. “Huyyy amor que delicia, esta deliciosa…hummmm” decía mi esposa entre gemidos. El tipo empezó a moverse con rapidez clavando con violencia el húmedo chochito.
Mi esposa movia su cabeza de un lado a otro y su rostro estaba rojo y sudoroso de tanto placer.
Ambos alcanzaron increíbles orgasmos y yo me masturbe frente al rostro de mi esposa dejando caer mis chorros en su rostro.

Después hablamos un rato con el tipo y quedamos en encontrarnos nuevamente en un lugar más comodo.

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